Ronald Companoca: Viajes de un sueño olvidado

El Buho Edición Nº 282 Del 26 junio al 2 julio 2007

El Centro Cultural Chávez de la Rosa de la UNSA presenta en su galería el más reciente trabajo de Ronald Companoca Coaquira ( Arequipa, 1981), donde el artista nuevamente da rienda suelta a su imaginación, sueños y recuerdos de niñez.

A Companoca lo seduce el surrealismo mágico. Esa naturaleza onírica que lo impulsa a retratar universos inauditos vuelve a cautivarlo en su más reciente muestra: “Viajes de un sueño olvidado”.
La obra encierra cierto misticismo lúdico, sobre todo en el personaje del arlequín, recurrente en casi todos los motivos y propuestas de Companoca. “Es el hombre que no olvida que sigue siendo niño” dice el autor de este protagonista que a pesar de su aspecto guasón no es ningún payaso.
Estos retratos de seres trazados por la ficción de Companoca parecen cobrar realismo en estampas cotidianas en un orbe que existe con todas sus idiosincrasias en la percepción del artista. Es el caso de “El baño del marinero” donde se presenta una escena tan inconcebible como doméstica. Y en la expresión del improbable personaje del cuadro se nota un aviso de desconcierto, como recién enterado e incómodo con esta extraña invasión que comete el espectador.
“Me gusta pensar que no pertenecemos a este mundo y al pintar estos cuadros la idea del por qué miramos al cielo o soñamos con volar fue el punto de partida para crear mis viajeros de un mundo soñado que solo podemos ver con los ojos de nuestro niño interior”, dice el autor de su propia creación.
Lo que es evidente es que el artista sabe perfectamente qué es lo que pretende con sus cuadros. Y mientras él se divierte perfeccionando su técnica, sus creaciones van cobrando vida más allá de la frontera que impone el marco de la pintura.
Es que sus expresiones y soledades obligan a incorporarlos a un imaginario personal. Quizás allí radica la extraña familiaridad entre las elucubraciones de Companoca y cualquier estado emocional individual. Una cercanía que invita a sumergirse en cada detalle, a buscar parentescos entre sus ruedas de otros mundos y aquellas de nuestros juguetes más añejos.Así, el pintor explica su necesidad de inventar realidades que pese a escapar a lo humanamente visto, cogen cierto cariño conocido.
“Creo que no estamos en este mundo para hacer de este un lugar como nosotros queremos que sea, sino que estamos para crear nuestro propio mundo en el que podemos ser felices. Una parte de mi mundo lo represento en mis cuadros”. (Jorge Álvarez Rivera)

El baño del marinero.


El hombre globo.


Viajero nocturno.

La travesía del triciclo.



El marino.




El hombre que inventó el carrusel.






Los astronautas.

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